Los analfabetos suelen ser los más pobres de una sociedad. Pero, además, el analfabetismo reproduce la pobreza por cuanto las ocupaciones remuneradas exigen como requisito tener por lo menos estudios primarios. De otra parte, constituye un impedimento serio para el cabal ejercicio de la ciudadanía, para participar con alguna posibilidad de éxito en sociedades del conocimiento, obtener y procesar información, tener voz, e intervenir conscientemente en el devenir de las comunidades a las que se pertenece. Los ODM al proponer la eliminación del analfabetismo no sólo registran la alfabetización como instrumento para el desarrollo humano, sino que implícitamente reconocen la educación como un derecho fundamental.

Analfabeto no es solamente quien no sabe leer ni escribir. Es también quien está inhabilitado para desempeñar actividades en las que la alfabetización es indispensable como prerrequisito para su propio desarrollo, el de su familia y el de su comunidad; es aquel a quien el analfabetismo condiciona negativamente su participación en el trabajo, en las relaciones institucionales y sociales, en lo jurídico y en lo político. Estas particularidades hacen que la definición de analfabetismo tenga que relacionarse con las distintas dimensiones de la vida en sociedad.