Son bien conocidas las llamadas “trampas de la pobreza” que atrapan a los pobres en callejones sin salida impidiéndoles superar situaciones precarias de vida. Existen también factores de orden estructural que inciden en la perpetuación de la pobreza y que guardan relación con los modelos de desarrollo, la manera como se manipulan las variables económicas o se ejecutan las políticas públicas orientadas a disminuirla; factores de vulnerabilidad sociodemográfica, y de otro tipo. Algunos de ellos se detallan a continuación.

La violencia ha azotado regiones de fuerte presencia afrocolombiana como el Pacífico, el Chocó y el Urabá antioqueño jugando un papel innegable en la reproducción de la pobreza. La expansión de cultivos de uso ilícito en la región Pacífica, facilitada por su localización estratégica y por la débil presencia institucional, ha contribuido al deterioro de las economías tradicionales, además de causar severos daños ambientales. Los grupos armados ―paramilitares, bandas privadas de narcotraficantes y guerrilla― han resquebrajado el dominio de las comunidades sobre sus territorios colectivos y fracturado el tejido social (Sánchez y García, 2006). Como lo señala el documento Conpes 3410 refiriéndose a Buenaventura, “las condiciones de atraso y exclusión de gran parte de la población por fuera del desarrollo, las oportunidades y los servicios, son parte del contexto en el que tiene lugar la dinámica de la confrontación armada y la expresión de otras múltiples violencias como la del narcotráfico y la delincuencia común”. Cientos de afrocolombianos se han visto forzados a abandonar sus territorios y ubicarse en tugurios urbanos, en peores condiciones de vida que otros grupos desplazados en términos de acceso a la alimentación, por fractura de lazos comunitarios, menor acceso a oportunidades sociales y económicas y afectación de su derecho al uso y disfrute de su territorio en el ejercicio de su manera de ser social y su cultura (Rodríguez, Alfonso y Cavelier, 2009).

El racismo es otro factor que contribuye a la perpetuación de la pobreza y a la exclusión (Mosquera y Rodríguez, 2009: 615-772). Así fue identificado por la “Comisión Intersectorial para el avance de la población negra, afrocolombiana, palenquera y raizal” y como tal se reconoce en el documento Conpes 3660 de 2010. El prejuicio racial ―fundamento del racismo― es una alienación culturalmente construida, anclada en procesos históricos que insertaron a las poblaciones en un escalafón donde el color de la piel justificaba el dominio o la subordinación, menores o mayores derechos, trato preferencial o discriminatorio y la ocupación de uno u otro oficio. El prejuicio racial traza sus orígenes en la esclavización de africanos, pero más aún, se afinca sobre estructuras donde la jerarquía socio-racial es muy marcada victimizando cotidianamente a la población afrocolombiana (ODR, 2008).

La discriminación racial resultante del prejuicio se manifiesta de variadas maneras: asimetrías en las relaciones sociales, segregación espacial, trato irrespetuoso, y desigualdades en cuanto a prerrogativas, ingresos, consideración social y acceso a decisiones, oportunidades y derechos. Para los afrodescendientes que participaron en consultas realizadas en el proceso de elaboración del Informe de Desarrollo Humano para el Valle del Cauca (PNUD, 2008), la discriminación constituye el mayor impedimento para acceder en igualdad de condiciones a empleos decorosos, propiedad y educación de calidad, y para integrarse a la sociedad con plenitud de libertades y derechos.