La posibilidad de salir de la situación de pobreza guarda relación con las oportunidades que tengan las personas para desarrollar las competencias y capacidades que se requieren para ser productivas y para vivir en forma gratificante y digna. El concepto de capital humano tan en boga hoy está relacionado con los niveles de formación alcanzados en una sociedad y con la capacidad de ella para producir y apropiar ciencia y tecnología. La educación como señala Delors (1996) es uno de los mejores caminos para reducir la pobreza y fomentar el desarrollo humano, pero también lo es para construir una sociedad del conocimiento, clave del desarrollo. La falta de oportunidades y las desigualdades educativas en acceso, permanencia, calidad y pertinencia, amplifican la exclusión social y económica.